43. Condiciones
~Narrador omnisciente~
Artem estaba en su oficina, atendiendo una llamada tras otra, cada vez más irritado. Alaric permanecía en un sofá en la esquina, un vaso de licor entre los dedos, observándolo moverse de un lado a otro como una bestia acorralada.
—¡Maldición! —rugió Artem, golpeando el mueble con el puño.
Alaric alzó una ceja, impasible.
—Esta mierda no termina. Es como si no tuviera fin. Me tienen hasta el cuello.
—¿Y ahora qué? —preguntó Alaric, sacando su móvil para leer un mensaje de