Maximiliano terminó su bebida con un gesto relajado y dejó el vaso vacío sobre la pequeña mesa junto a la tumbona. Sus ojos se entrecerraron mientras el sol seguía bañando su piel, disfrutando del calor que comenzaba a secarse sobre su torso. Se acomodó para continuar descansando, pero recordó de pronto que había dejado pendiente un correo importante en su ordenador.
—Es un asunto rápido —murmuró para sí mismo, levantándose con desgana.
Se dirigió hacia la piscina y se sumergió en el agua, na