— ¡No puedo decirle eso! — Gritaba Lisa al teléfono.
— No lo sé, invéntate algo entonces. Nada más te aviso que desde ayer no consigo encontrarlo.
— Leo, ¿ Estás seguro de que no se fue por ahí con ninguna chica ?
— No lo sé. Llegado a este punto ya no sé nada.
La preocupación se volvió silencio.
— Solo creo que debe estar preparada —. Agregó Leo
— Yo no diré nada—. Sentenció ella, decidida. — Confío en mi primo.
— Muy bien. Yo seguiré buscándolo.
— Yo me iré a despertar a la novia. Estoy