DOMINIC
—¡Dominic! ¡Dominic! —Escuchaba los gritos de Diara, detrás de mí —¡¿Que te sucede?! —Ella seguía llamando y yo solo avanzaba
—¿Señor está bien? —Uno de los meseros se acercó, él veía mi mano y fue allí donde me di cuenta que estaba sangrando —déjeme ayudarlo —Asentí y le seguí. Entramos a uno de los baños, limpio, hecho alcohol y puso una venda.
Agradecí y salí del baño, encontrándome con Diara otra vez —¿Que sucede Dominic? —Exigió de manera demandante
—¡No me molestes Diara! No es