Las heridas en mis brazos, pese a lo que esperaba, comenzaron a sanar. El fuego me envolvía cálidamente. Delicado, suave. Me sentía cómoda, como si fuera una especie de loba hecha para el fuego.
Al principio estaba asustada, aterrada. ¿Cómo no estarlo? Estaba envuelta en fuego. Tuve que respirar profundamente varias veces para procesarlo, mientras que tanto Nicholas como Carol se me quedaban viendo.
Gracias al fuego, pude observar con mayor atención el lugar. Definitivamente era un sótano. El t