34° Explosión de emociones.
Lia caminó hacia el hotel con el corazón latiendo con fuerza. Tenía a Hada en una mano y en la otra una pequeña lonchera.
Era común que la llevara al hotel de vez en cuando, pero desde que empezaron las remodelaciones y con todo lo acontecido con Oliver no se le había ocurrido, pero ya era hora de enfrentarlo.
No sabía por qué Oliver no había querido insistir en verla. El día en que Lia fue a la cuidad para que él firmara el contrato el hombre le había pedido que hablaran de la niña, pero con t