33° El conejo domado.
Lia observó a su padre con su hija, el hombre había cambiado en cuanto vio a la niña, abrió los ojos con sorpresa y lo primero que dijo fue: Tiene las orejas de tu madre.
Lia había conocido poco a su madre, murió cuando era niña de una extrañe enfermedad y su padre pudo haber sido todo lo que malo que ella quisiese recordar, pero mal esposo nunca fue. Los empleados de su casa le decían que había sido un excelente marido y su declive como padre comenzó con la ausencia de su esposa.
El hombre jug