Los últimos meses habían transformado mi cuerpo de maneras que nunca imaginé. Mis curvas se habían redondeado, mi vientre había crecido como una luna llena, y el pequeño ser que habitaba en mí no cesaba de moverse, como si ya tuviera prisa por conocer el mundo.
—Pegas patadas como tu padre —murmuraba por las noches, mientras Harry reía apoyando su mano sobre mi piel estirada.
Las últimas semanas fueron las más largas. Ya no podía verme los pies. Caminar se había convertido en una odisea, y dorm