La verdad.
Las memorias aletargadas comenzaron a despertar y reconoció aquel rostro. Después de tres años sin verlo, ahora estaba delante de él y aquella vorágine de emociones y sensaciones eclosionaron en sentimientos, tal vez incluso desde la segunda vez que lo vio cuando aún era...
—Lo siento, no prestaba atención —imperó. La rigidez abarcó su pecho y el peso de las mentiras y engaños renació—. Te ayudaré —musitó mientras se inclinaba para recoger los dos libros que yacían en medio de la vereda.
Si bie