La Ley del Destino.
Su nariz acarició la nariz de Noah y sintió el temblor del cuerpo de Noah atravesar el suyo.
—Noah, lo siento —vociferó, ladeando la cabeza hacia un lado, sin dejar de acunar el rostro del chico.
Algo estalló en frenesí, algo acaparó cada recoveco de su ser y ese algo tuvo un significado... Amor.
La suavidad del algodón, la textura del terciopelo y el dulce del azúcar. Labios que se fusionaron lentos, sondeándose tímidamente, reconociéndose en una gama de sabores inexplicables, únicos e inigual