Gula.
Ay, por todo el reino de Lucifer… Lo había hecho otra vez… Bueno, no es como si tuviera toda la culpa; es solo que no podía desperdiciar semejante manjar. Además, si tenía en cuenta que sus hermanos ya se habían saciado, él no era quien para hacer la vista gorda. Ahora que lo pensaba, era un poco extraño que sus hermanos se conformaban con tan poquito. Él no podría, de eso estaba seguro. Siempre quería más y más, nunca tenía suficiente y nunca podría cansarse de…
—¿Dónde está todo el mundo? —Pe