Eterno amor.
Continuación inmediata del capítulo anterior.
No lo dudó, no pensó e hizo uso de sus dones oscuros, empleando un simple truco: la parálisis. Sin embargo, Miguel no era un oponente fácil, no cuando se percató de que Miguel aún poseía la Gracia Celestial propia de un Arcángel, uno caído, pero Arcángel al fin y al cabo.
No era justo que esto estuviera ocurriendo, no cuando aguardó años en soledad, no cuando se había decidido a confesar su más mezquino secreto, no cuando veía a Draven de nuevo... N