En el piso bañada en llanto y con sangre saliendo de su nariz y su labio, Candice, intentaba ponerse de pie, pero Baltazar la tomó de los cabellos de una forma brutal, el hombre estaba dispuesto a volver a golpearla de nuevo para que aprendiera a no desobedecerlo y que le quedará claro que él era quien tenía el mando
— ¡Sueltame! Eres muy valiente para ponerte con una mujer, ¿Por qué no te enfrentas a un hombre? ¡Maldito cobarde!
— Voy a cerrarte esa puta boca sucia, vas a aprender que a