En la mansión Lombardi, Adriana, despertaba con el llanto de los mellizos, ellos esperaban por la reta de mamá, estaban muy consentidos, querían el abrazo de su madre, escuchar los latidos de su corazón
Está vez le tocaba a Doménico, comer de mamá, el CEO, le daba el biberón a Dominic, al principio no lo quería tomar, pero terminaba cediendo, además tenía el incentivo de que su padre le hablaba para convencerlo, el mellizo se quedaba hipnotizado escuchando su voz
Más Doménico, escuchaba