La invitación aunque sorpresiva le caía como anillo al dedo a Egon. El sonrió y dijo:
Será todo un placer quedarme a beber el té con ustedes. Andye, quisiera lavarme las manos, puedes indicarme un lavamanos por favor.
— Claro. Vamos, acompáñame por aquí. Qué bueno que conociste a mi padre. Cómo te contó él perdió a sus padres cuando era un niño pequeño en un accidente. Justo recién fue su aniversario luctuoso. Es por eso que está nostálgico.
— Es una pena. Ningún niño debería crecer si