Los días pasaban y a Baltazar Andrejo, parecía que se lo había tragado la tierra, pero sabían que estaba ahí acechando desde las sombras y esperando que Candice, se descuidara nuevamente para llevársela con él
Daniel Alejandro, había contratado un profesional equipo de seguridad armada, vigilaban la casa y la compañía las veinticuatro horas, él tenía un grupo de cuatro hombres de negro que lo acompañan a todas partes, y su esposa no era descuidada ni por un solo momento, lo que arruinaba c