La mucama dudo un poco en llamar a su señor, lo sabía muy ocupado pero el hombre que lo buscaba no parecía ser cualquiera, sus ropas eran muy elegantes, se veía costoso, sofisticado, pensó que tal vez era muy importante y que su jefe debía saber de que se trataba
— Pase a la sala de estar, iré a avisarle al señor de la casa, no le aseguro que lo reciba ya que está en un momento personal complicado, pero de todas formas le avisaré de su visita
— Le agradezco — Daniel Alejandro, vió aleja