La sangre se le heló al CEO, quería correr a arrancarle de las manos a su esposa al maldito mafioso enfermo, pero a la vez quería matarlo a golpes él mismo
La dantesca escena era como una pesadilla para el esposo, la peor de su vida
— ¡Donovan ayúdame... Sálvame! — Gritaba Adriana, rogando con la mirada a su esposo que detuviera ese infierno que estaba viviendo
— ¡Suéltala maldito bastardo! — Donovan empujó al psicópata y cubrió a su mujer con una sábana, ella se echó a llorar a grito abi