Unos incesantes susurros espantaron el buen sueño de Bethany quien despertaba sola en la cama, aún en la habitación del hotel. Las vocecillas seguían ahí, con una que otra risa que se colaba. La mujer tuvo la inquietud de salir a descubrir el origen de los susurros así que se levantó del lecho y caminó afuera del dormitorio. Las luces alumbraban tenuemente.
Su sorpresa fue grande cuando advirtió la presencia de Brahim en el balcón hablando a gusto con Ciro. Cerca de ellos los susurros se transf