334. Hospital
Leonardo
El interior de la ambulancia era un caos. El sonido de los equipos médicos, los paramédicos gritando códigos e instrucciones, el pitido constante de los monitores… todo se mezclaba en un torbellino ensordecedor dentro de mi cabeza, pero nada me golpeaba con tanta fuerza como la sangre.
La sangre de Amber.
Estaba por todas partes. En los guantes de los paramédicos, en las sábanas de la camilla, deslizándose desde su boca entreabierta mientras su respiración se volvía cada vez más débil.