331. Fallé
Gabriela
La habitación seguía a oscuras cuando abrí los ojos, sintiendo la pesadez recorrerme los músculos. Me había acostado tarde la noche anterior, acurrucada en el sofá con Monalisa, haciendo una maratón de películas. Era la primera noche en semanas en la que había logrado relajarme, aunque solo fuera por unas horas. Pero ahora la sensación era distinta. Una presión extraña en el pecho, como si algo no estuviera bien.
Me giré de lado, tanteando la mesa de noche hasta encontrar el celular. P