273. ¿Novio engañado?
Magnus
Intentaba concentrarme en el informe que tenía delante. De verdad. Pero mi cerebro insistía en hacer exactamente lo que llevaba todo el día tratando de evitar: pensar en Dylan.
Más concretamente, en Dylan cerca de Gabriela.
Sabía que no debía importarme. Ella era una mujer adulta, sabía lo que hacía. Pero cada vez que me imaginaba a ese imbécil rondándola, con esa sonrisita de “no superé el pasado, pero ahora soy un hombre mejor”, me daban unas ganas absurdas de tomar el primer vuelo a M