253. Partida hacia Italia
Leonardo
La mansión era un hervidero de movimiento. Los guardias cargaban las maletas y todos compartían la misma tensión en el aire. La decisión de partir hacia Italia había sido rápida, pero inevitable. Después del ataque a nuestra casa, no había tiempo que perder.
Amber estaba a mi lado, en silencio, pero podía sentir su nerviosismo. Su mano se aferraba a la mía con fuerza, como si necesitara sostenerse de algo firme para no venirse abajo. La miré y le devolví el apretón, intentando transmit