254. Más problemas
Amber
El paisaje de Positano quitaba el aliento. Las casas de colores trepando por las colinas, el mar azul extendiéndose al fondo, el aroma de flores y sal flotando en el aire. Todo parecía sacado de un sueño y, por un instante, pensé que ese viaje podía ser un nuevo comienzo. Pero la tensión que se respiraba entre Leonardo y Magnus hacía difícil permitirme disfrutarlo de verdad.
Mientras esperábamos en el área exterior del aeropuerto a que organizaran los coches, observé a Leonardo y a Magnus