246. Un nuevo comienzo
Gabriela
Magnus todavía me sostenía entre sus brazos, como si quisiera protegerme de todo lo que había ocurrido. Su calor era reconfortante, pero mi mente estaba demasiado lejos para procesar aquel instante.
“Magnus”, murmuré, apartándome de él con cuidado. “Necesito… necesito un minuto”.
“Gabriela, todo está bien”, dijo, intentando mantener la calma mientras me miraba con preocupación.
Negué con la cabeza y llevé las manos a las sienes, tratando de contener la avalancha de pensamientos que ame