57. Lo que no puedes es negarme mi alimento.
— ¿Sabes a qué viene realmente?
—¿No viniste a follarme?
— No, vine a advertirte de que el rey va al lugar donde está Maryam.
— Pero yo no puedo permitir que…
— No, lo que no puedes es negarme mi alimento, luego nos ocuparemos de eso —Fue lo único que el demonio dijo antes de seguir bajando por el cuerpo de la joven en un húmedo camino de besos hasta llegar al borde de sus braguitas y arrancárselas.
Ella iba a contestar en el instante en que sintió su lengua entre las piernas y un sonoro gemido