38. Es un vestido hermoso.
— Dígale que asistiré.
El repartidor asintió conforme y se marchó feliz de haber llevado a cabo la tarea que le había mandado su rey.
— Vaya, alguien muy rico debe estar interesado en ti porque no cualquiera puede permitirse comprar en esa tienda — dijo Sahira muerta de envidia, pero intentando parecer amigable — ¿Quién te lo envía?
— Un amigo —Respondió Maryam quien no podía contar que aquello era simplemente un trabajo, que ella se estaba haciendo pasar por novia de un señor muy importante pa