Capítulo 51 – Echando de menos.
Los días posteriores a su llegada al país, Gianina, con la ayuda de sus amigas, se había dedicado a instalarse con ellas en una de las viviendas que Antonio le había dejado a modo de herencia.
—¿Estás segura de que eso va allí? —le preguntó Sara a Gianina, al ver que intentaba colocar una maceta en el interior de la heladera.
Gianina sacudió la cabeza y prestó atención a lo que estaba haciendo.
—¡Oh, por Dios! —exclamó y blanqueó los ojos antes de suspirar.
—En serio, Gianina, necesitas des