Capítulo 23 – No hace falta, ya lo oí.
Luego de cortar la comunicación, las lágrimas comenzaron a rodar por las mejillas de Gianina.
—¡Es una víbora! —dijo Johana con los dientes apretados.
Gianina no dijo nada y tampoco lo hizo Sara.
La ansiedad había aumentado en su ser, con cada palabra que había intercambiado con Vittoria, su cuerpo temblaba y sentía que no podría controlarlo más.
—Tengo que hablar con Adriano.
—No estás bien, Gianina, sabes que estás con un ataque de ansiedad —le dijo Sara—. Mejor cálmate y luego hablas con él.