Una vez Antonio, Alessio y Sarah fueron capturados por los agentes de la policía federal, Johana se acercó a Claudio con los ojos brillando con una mezcla de cansancio y alivio. Durante un par de segundos se miraron en silencio, sin necesidad de decir nada.
—¿Estás bien? —preguntó ella con suavidad, con un ligero temblor en su voz.
Claudio la miró con los ojos cargados de emociones contradictorias. Asintió, aunque no estaba seguro de si realmente se sentía bien. Habían atrapado a Antonio y a su