Al otro lado de la ciudad, Adriano se encontraba sentado tras el escritorio de su oficina, en la sede central de su empresa, rodeado de pilas y pilas de documentos, reportes e informes financieros. La presión en la compañía se había intensificado durante los últimos días, con Alessio Lazzari moviendo sus piezas de forma cada vez más agresiva con la intención de socavar su posición en el mercado petrolero.
Claudio entró en la oficina, sin anunciarse, llevando consigo un folder lleno de documento