Cuando Adriano salió de la mansión de Alessio Lazzari lo hizo sintiéndose más pequeño que nunca. Todo lo que lo rodeaba se estaba cayendo a pedazos y no sabía cómo detenerlo. Mientras conducía de regreso a la mansión, su cabeza estaba nublada por pensamientos negativos, totalmente oscuros. Necesitaba ayuda, pero ¿de quién? No lo sabía. Gianina era la única persona que podría haberle brindado apoyo, pero, después de todo lo que había pasado, esa puerta estaba completamente cerrada.
En el fondo,