Cinco minutos atrás se había llenado con la valentía necesaria para hablar con la señorita Evangeline, agradeció en silencio el gesto de Cassandra pues entendió su señal para que los dejaran a solas, pero ahora que estaban sin ninguna compañía no sabía por dónde comenzar, luego de unos largos minutos en los que la dama se enfocó en la tarea de comer un pastelito, James se decidió de una buena vez por todas.
‒ Señorita Evangeline ¿sería tan amable de acompañarme a otro lugar? Aquí hay muchas per