30 de Mayo de 1811, Londres.
No sabía qué estaba haciendo, ni en sus sueños más profundos se imaginó en esa situación tan ajena a él, sentía euforia y un envalentonamiento que pocas veces era dado a aparecer en su persona, por costumbre y crianza solía mantenerse relajado y en calma, pero la última conversación con Lady Penélope le había proporcionado una nueva resolución a su vida, había sido una clara invitación que jamás espero recibir, y pues, ¿Quién era él para decirle que no a una dama ta