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A mi amada hija..
La pequeña flor que nació en otoño tan frágil e inocente, tan hermosa como pura, desafiabas al mundo creciendo en el frío invierno, y mostrando tu colores, florecido fuerte y tenaz, cuando todas las hojas caían marchitas ante su inevitable fin.
Hace mucho lo entendí, no se puedes cambiar lo que corre por tus venas, tu eres carne y sangre de tu padre. Eres la hija de Dionicio Lancaster,
la heredera de su linaje.
Tu eres su viva imagen