—- Suéltame o grito — le dije cuando apartó su mano de mi boca, escuchando cómo se reía.
— Eres mia mi amor, y aunque grites nadie vendrá a ayudarte, ahhhhh, siii, tómalo todo mi amor, soy tuyo y todo te lo doy ahhhh —- me dijo cuando estaba teniendo su clímax.
Una vez que ya se apartó de mi cuerpo, me giré poniendome enfrente de él, dándole un fuerte bofetón haciendo que su labio sangraba, pero Mario seguía riendo, sin importarle lo enfadada que yo estaba.
Me fui muy enfadada a la sala donde e