Me puse a llorar por culpa de lo nerviosa que estaba al verme en una encerrona que Mario y mi hermana prepararon. El abrió la puerta marchando de aquel dormitorio. Cuando salí yo poco después vi a mi hermana en la cocina haciendo la comida, me acerque mirándonos las dos.
—¿Cómo te encuentras Sofia? me gustaría marcharme a mi casa ayúdame por favor a salir de aquí—- le dije.
—- Tranquila Irene, primero me gustaría sentir a mis hijos, tocar tu barriga y notar sus pataditas, de todas formas Aaron