Treinta minutos tardó Mario en venir a recogerme a mi casa, cuando me acerque al coche deje mi maleta en su maletero marchando los dos hacia la ciudad donde tenía esa importante reunión. Tres horas más tarde, se salió de la carretera por donde íbamos entrando en un camino que llevaba a un hotel no muy lujoso. Cuando llegamos, aparco el coche diciéndome Mario que me bajara. Nada más entrar en aquel edificio, le recibieron como si lo conocieran de toda la vida, cogió la llave mientras uno de los