CAPÍTULO 16
Sydney disfrutaba grandemente de las cabalgatas, se sentía muy tranquila en la silla y no temía el movimiento de su montura. Su marido la observaba sin hacer comentarios. Ella se preguntó dónde había aprendido a montar y por qué Salvatore no se había dado cuenta antes que sabía hacerlo. No tardó en renunciar al intento de averiguarlo y se dedicó a disfrutar del placer que le producían los paseos a caballo.
Los días empezaron a seguir una rutina fija a partir de entonces. Todas las