Capítulo setenta y uno: Los años sin mí.
Estuve dos días inconsciente luego de esa dura realidad. Cuando abrí los ojos; mi padre se encontraba a mi lado sujetándome la mano,
— Por fin despiertas, ¿cómo te sientes? — me pregunto con calidez en la voz,
— Como si me hubiera arrollado un camión— conteste, suspirando y estirándome en la cama,
— ¿Quieres un calmante?, ¿tienes hambre?
— No, no quiero nada, discúlpame; pero podrías dejarme sola— aún tenía cosas que aclarar, deseaba revisar esa carpeta una vez más.
Muy a su pesar, é