Capítulo sesenta y tres: Planeando una locura.
(En el hospital)
Ya ha pasado una hora y media y nosotros tres seguimos aquí sentados como bobos mirando esa puerta que no termina de abrirse. La cara de impaciencia de mis amigos se hace cada vez más evidente, la señorita a mi lado ya ha dejado varias marcas en la pared con la punta de su navaja. Por otro lado, la otra persona, a mi lado contrario, ya no tiene uñas que comerse y yo no puedo evitar querer irme a fuera y fumarme un cigarro.
— ¿Familiares del paciente Dilan? — pregunta el do