Capítulo sesenta: verdades en shock.
Caminando apurada por la uni, no pude evitar notar un rostro conocido sentado en una esquina de la cancha; con un aspecto muy deprimido. Tenía los codos apoyados en sus rodillas y su cabeza agarrada firmemente entre sus manos, sabía que si me detenía llegaría tarde a clases, pero mi corazón era muy insistente; si lo veía mal, me obligaba a detener mi camino y sin darme cuenta ya estaba parada frente a él.
—Emm hola, ¿te encuentras bien? — con voz muy sutil hice mi pregunta.
Él al escucharm