Seguía perdida en mis pensamientos, tanto que no me di cuenta de que ya no me encontraba sola.
—¿Puedo acompañarte? — una vos peculiar hacía eco en la tranquilidad de la noche, él se acercó a mí y dejo a mi lado una botella de tequila,
— Como en los viejos tiempos, ¿lo recuerdas hadita? — voltee la mirada de la calle hacia él,
— Sí, lo recuerdo— tomé la botella y le di un trago como en nuestros juegos del pasado, me puse de pie y se lo extendí, él hizo lo mismo,
— Creo que debemos habl