Capítulo cincuenta y cinco: Necesitándote.
Pasé tu funeral en una celda junto a Renato, Luca y Jesua. Ya nada me importaba, te había perdido, mi mente estaba hecho un caos, me sentía culpable por no haberte acompañado ese día y no haber estado contigo en el funeral. Sentía que te había traicionado, que había defraudado todo el amor y la confianza que tenías por mí. Ni siquiera había escuchado el sonido de la reja abriéndose,
—Ustedes cuatro pueden irse, no levantaron cargos contra ustedes.
Me levanté del suelo y salí de ahí en sile