Capítulo ciento veinticinco: Un día de mal en peor.
Él asiente y se pone a limpiar el café derramado y preparar más. Por fin vestida, tuve suerte y solo mi piel adquirió un tono más rosado por el calor; pero no me quemé, salgo del cuarto y Steven tiene una taza nueva para mí sobre la mesa,
— Gracias— le agradezco con una sonrisa,
— Dime Steven, ¿qué querías decirme? — tomo la taza y bebo un sorbo admitiendo que está delicioso.
—Mi sol, quiero terminar esta relación— al escucharlo me atraganto con el café.
Él se pone de pie de inmediato y