Capítulo ciento cinco: No eres así.
Cuando los veo volver, supe que la pelea estuvo buena y me la perdí, Matt y Dilan no me dejaron acompañarlos, pues; sería peligroso para mí en mi estado y sabían que no me quedaría quieta mucho tiempo.
— ¿Y le dejaste mi regalo? — le pregunté entusiasmada como colegiala,
— Si panzona, está hecho.
Mis ojos brillaban, cuando me devuelve a mi bebé con la sangre en su precioso filo.
— ¿Y Fer? — me pregunta Matt al no verla,
—Ella duerme, me estreso verla llorar; tirada como un trapo y l