Capítulo ciento seis: Aclaremos las cosas, él no es un amigo más.
La noche ya había llegado a su fin, cuando abrí mis ojos y caí en cuenta de que estaba en la sala de Luca, me levanté un poco mareada,
— ¿Te sientes bien? — Dilan me mira sentado en el otro sillón con el rostro ojeroso y la televisión prendida,
— Si solo estoy un poco sedada aún— le comento friccionándome el cuello,
— Si mi loquita te dio algo fuerte — me dice apuntando al bolso médico que descansa sobre la mesa,
— ¿Dónde está ella y los chicos? — le pregunto de inmediato al no verlos,