Capítulo cuarenta y nueve: La huída de la esposa
Praxis no dejaba de dar vueltas sobre su propio eje como un poseso completamente loco.
—¡Soy un tremendo imbécil!
Mientras había dejado escapar a su mujer esas eran las palabras que se repetía una y otra vez, porque sabía sin asomo de dudas que eran reales.
Él estaba loco por ella. Si bien no iba a aceptar nada más que eso, no estaba dispuesto a engañarla más que nada porque no le apetecía. Con ella se sentía lleno, por primera vez sentía