Capítulo veintisiete. Algo por mí misma.
Minutos después seguían en la misma postura, el uno sobre el otro, intentando respirar. Olivia tenía la cara apoyada sobre su hombro mientras Gael le pasaba las manos por la espalda una y otra vez. Su corazón latía desbocado y estaba seguro de que su cerebro se había derretido.
Lo maravillaba que aquella mujer pequeña y llena de curvas lo hubiese hecho perder la cabeza de ese modo.
No estaba preparado para eso y supo que tenía que decir algo.