—¿Yo? —Maya la miró confundida. La señora Fine sabía perfectamente que ella le tenía miedo a Alexander.
—Nadie más se atreve a entrar.
—¿Así que me estás empujando a mí? —Maya hizo un pequeño puchero.
—El señor Brook no se enfadará contigo —dijo la señora Fine—. Hace concesiones por el bien de los niños, y tú también deberías acostumbrarte.
Maya la miró con extrañeza.
¿Acostumbrarse a él?
¿La señora Fine estaba intentando que aceptara a Alexander?
¿Y luego qué?
Ella no pudo evitar reír.
—¿Por q